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jueves, 24 de diciembre de 2009

UNA CASA DEL TIEMPO DE JESÚS

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“Mientras tanto, Jesús seguía creciendo en sabiduría y en estatura. Dios y toda la gente del pueblo estaban muy contentos con él, y lo querían mucho.” Lucas 2:52 (BLA)

Según las noticias de los últimos 3 días, se ha encontrado en Jerusalén una casa que data de los tiempos de Jesús, o sea, el primer siglo de nuestra era. Los arqueólogos han realizado diferentes pruebas para fechar el momento en el que esta casa sirvió de refugio para una familia de Nazaret en el primer siglo, y han llegado a esa conclusión debido a ciertos artefactos encontrados dentro de la casa. (Puedes ver la noticia completa: aquí )

Dentro de la noticia, me encanta la frase escrita por la arqueóloga y jefa de la excavación, Yardena Alexandre, la cual declaró: “Este bien podría haber sido un lugar con el que Jesús y sus contemporáneos estuvieran bien familiarizados. El pequeño Jesús pudo haber jugado alrededor de la casa con sus primos y amigos. Es una idea lógica.”

Esta idea comenzó a darle vueltas a mi cabeza, puesto que no estamos acostumbrados a pensar en Jesús como un infante corriendo por todos lados, jugando con otros niños, quizás con juguetes de madera que su padre, José el carpintero, le había fabricado especialmente. La aldea en la que vivió Jesús no era muy grande, por lo que, como es normal en un pueblo pequeño, la gente se conoce, y no sería una locura pensar que un día Jesús, en efecto, jugó frente a esta casa con sus amiguitos.

Después de todo, Jesús obedeció al Padre y vino al mundo por amor a nosotros, para darnos la hermosa oportunidad de la salvación, solo por medio de Él. Así que pensar en el pequeño Jesús ha sido un ejercicio que me ha gustado mucho. Según lo declara el evangelio de Lucas, Jesús era muy apreciado por los que lo conocían de niño. Esto me ayuda a imaginarme a mi Salvador, como un pequeño niño, siendo abrazado por sus vecinos, esperado en casa de sus amiguitos y cuidado por sus padres, quienes por fe, sabían que ese niño, sería el Salvador de todos los que crean en Él.

¿Alguna vez te habías imaginado a Jesús como un niño? ¿Qué crees que hacía?

Publicado por:

Francisco Javier Cáceres

ESCUCHÉ CANTAR A UN ÁNGEL

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Durante estos días, en los que me carro está arruinado, decidí salir en el transporte colectivo como lo solía hacer antes. Aunque la parada de buses no está tan cerca de mi casa, me hace bien caminar un poco. El caso es que ayer, desde la mañana, mi corazón estaba cargado, tenía tristeza, ha
bía algo que me daba un gran pesar. Puede que hayan sido algunos problemas que tengo, y eso me tenía muy triste. Así que caminé hacia la parada, tomé el bus, y busqué mi lugar favorito: junto a la ventana. Y en ese momento, comencé a dialogar con Dios de muchas cosas, y a preguntarle porqué sucedían, y seguía sintiéndome triste.
Cuando, de repente, justo en el asiento adelante del mío, escuché un voz, suave, de una niña pequeña, que le decía a su mamá: “Cantemos, cantemos, cantemos”, y su madre se acomodó para escucharla y le dijo: “Cante hija”.
Lo que pensé en ese momento, era que, lo que menos quería era escuchar a alguien cantar, pero esta pequeña de no más de 6 años comenzó a cantar: “Llenas hoy mi corazón con Tu presencia
Llenas de alegría y paz todo mi ser, de cualquier necesidad Tú me responderás, porque me amas me amas, porque me amas me amas…”
Repitió el coro de esta canción de Danilo Montero lo suficiente como para hacer que mis lágrimas comenzaran a rodar, y que en mi mente quedara claro que Dios me estaba escuchando, y había enviado a este pequeño ángel a alentar mi corazón.
¿Alguna vez has escuchado cantar a un ángel? En esos días tristes, en los que buscás una respuesta, en esos días de dolor, en los que nada parece tener sentido, Dios envía a un ángel a animarte, tal vez un buen amigo, quizás un familiar amoroso, o un perfecto desconocido, o como en mi caso, una pequeña niña que no voy a volver a ver.
Aun en medio del dolor, Dios sigue siendo real, escuchando tu clamor, y preocupándose por tu corazón. Dios sigue siendo fiel a pesar de que las circunstancias parecen adversas, Él buscará la forma de hacerte sonreír una vez mas y decirte: “Hijo, aquí estoy, descansa en mis brazos, Yo te amo”.

Publicado por:
Francisco Javier Cáceres