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miércoles, 24 de diciembre de 2008

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La nueva película: “El día que la Tierra se detuvo” (The day the Earth Stood Still), es un nuevo llamado a la humanidad a tener conciencia ecológica. No es la primera película en este año que se encarga de recordarnos lo importante que es tener cuidado de la Tierra, el único planeta que tenemos, pero al parecer, por más que la gente insista en los movimientos ecológicos, ya no hay marcha atrás para muchos de los daños que ya le hemos ocasionado a este planeta.



Una frase muy importante en esta película fue, cuando capturan al extraterrestre, interpretado por Keanu Reeves, y le preguntan: “¿Es amigo de los humanos?” y él responde: “No, soy amigo de la Tierra.”
El objetivo del extraterrestre era salvar al planeta Tierra de las actividades destructivas que los humanos practicaban, y que a la larga llevarán al planeta a su destrucción. A parte de un par de alusiones a la Biblia, esta película nos lleva a pensar en cuántos de nosotros somos amigos de la Tierra, no solo de los intereses humanos.
En el libro del Génesis, dice: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.” Gen. 1:31, pero hoy las cosas no se ven tan bien, con tanta contaminación y muchos otros problemas ecológicos, como la extinción de muchas especies animales y la deforestación.
En su libro “Todos queremos cambiar el mundo”, Tony Campolo nos anima a ver a la Tierra como el jardín que tenemos que cuidar, y que no es nuestro, sino de Dios.
Así que la Tierra necesita amigos, que piensen en ella, que no la traicionen, que no les importen más el dinero, que quieran salvarla. Este es nuestro planeta, Dios lo hizo bien, cuidémoslo.


Publicado por:
Francisco Javier Cáceres

UNA ÉPOCA PARA DAR

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Nuevamente es Navidad y en los centros comerciales no se puede caminar por tantas personas realizando sus compras Navideñas.
Leyendo un artículo de CNN, titulado: “Caridad causa mismo placer que el sexo” (1), publicado
en Junio de 2007, me pareció muy interesante el resultado de la investigación, en la que la que se demostró que para muchas personas, el hecho de dar algo, regalar cosas, participar en actividades benéficas o de caridad, les proporciona tanto placer, parecido al que el cerebro produce por comer algo delicioso o sostener una relación sexual. Y esto me hizo recordar que Pablo, en Hechos 20:35, dijo: “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.” La Biblia enseña que dar es mejor que recibir, que compartir, aun de lo poco que uno pueda tener, es mejor que esperar que nos regalen algo. Y pareciera mentira, pero es indiscutible cuando uno puede ver la sonrisa de un niño que no tiene para comer y recibe alimento, o la gratitud de una personas que no tiene vestido, cuando recibe ropa. Dios mismo, nos dio a Su Único Hijo, para nuestra felicidad, para que tuviéramos una oportunidad, para hacernos un bien. Dios pensó en nosotros primero.
Creo que esta es una buena época para dar, y no deberíamos limitarnos a esta época del año, pero sin duda, recordar e hermoso regalo de Dios al enviar a Su Hijo a la Tierra, nos alienta a dar a los demás, sin esperar muchas veces que algo regrese a nosotros.
El modelo es Dios mismo, dándonos un regalo que tiene un precio incalculable. Y esta es una época para que nosotros hagamos lo mismo.

Artículo publicado por:
Francisco Javier Cáceres